Lo que me recordó que estoy otra vez en el punto de partida, son las noches -que cada vez son más largas-
Al principio eran insoportables, pero ahora empiezan a tener su parte buena.
El tema es, que acostumbrarse a estar en compañía, te condena a sufrir cuando volvés a estar en soledad. Y el no saber estar sola, es un arma de doble filo para quien lo puede sufrir a flor de piel.
Supe con el paso del tiempo que las personas cumplen un ciclo en nuestras vidas, y que son muy pocas las que perduran. Y aun así y todo, por mas que perduren, no son las mismas, por que ni siquiera nosotros somos los mismos que un año atrás.
El sentir perder a alguien que progresa o avanza sin nosotros, mas sentirse en soledad, es doloroso, y no dudo no poder con eso.
El problema, supongo que esta, en el pensar que no me quede con nada después de haberle puesto tanto amor y tanta energía en componer y reparar algo que lleva roto hace tiempo.
Al principio se trataba de constantes llantos.
Y es que el proceso de transformación nadie dice que es lindo.
Hoy no pienso igual a 365 días atrás.
Siento que llego un punto en el que, aunque nunca supe cual fue puntualmente, algo en mi cabeza hizo click.
Dejé de buscar personas que buscaba casi por inercia
Dejé de relacionarme con personas que no me sumaban
Dejé de habitar lugares que estaban vacíos, y empece a hacer mi hogar lo simple, con poco y nada.
Dejé amores fugaces que sabía que se terminaban con el salir del sol.
Dejé hábitos y costumbres, que sabia que estaban mal, y nunca asumía la responsabilidad de las consecuencias que eso llevaba.
Y podría seguir con un sin fin de cosas que deje a un lado.
De ninguna me arrepiento, todas esas me transformaron en lo que soy hoy.
Se que sigo en proceso, y para nada extraño lo que fui.
Me da orgullo haber sentado cabeza, me da orgullo en la mujer que de a poco me voy convirtiendo.
Me doy cuenta que busco cosas en un hombre que antes nunca fui capaz ni siquiera de pensar, me doy cuenta que vale más un gesto simple que un gran regalo, entre tanto más que me dí cuenta.
Y creo que por eso, a veces ni yo me reconozco.
No tendré seguridad en muchas cosas, pero si de una estoy segura...
No quiero volver a ser aquella que se equivocaba y no le importaba, aunque no sepa donde voy, se donde no quiero volver.