Tenia ganas de verte, por eso viajé, subí y llegué. Me puse en los pies todos los motivos del por que te amo. En las manos todas las fuerzas que me das. Una mochila con algunos sueños tuyos por cumplir. Y a la brújula en el centro del pecho. Así logré cada paso día a día. Me desperté muchas veces a salvo con vos. Me dormí tantas veces en paz. Que ahora se que la vida es con vos. Por eso vine, para invitarte a seguir. Conmigo, con todo lo que traemos, ofrecemos y padecemos. Y tengo esa sensacion eterna de quererte siempre. Como esa flor de campo al sol. Como ese galope del corazon. Todos los dias, todo el día, incansable, invencible . Por eso llegue hasta acá, a donde parece no haber mas. Donde parece que lo que venga depende de nosotros. Y asi todos los dias tener una cima. Una para poder subir los dos y saber que fuimos muy lejos. O simplemente llegamos al fondo de nuestras almas, donde a veces ni uno mismo llega. Por eso vine, por que tenía ganas de verte. -Y no te quiero soltar más-
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